martes, 28 de enero de 2014

SESION Nº 5

Finalmente, llegó el día de ir a la médula...

Esta sesión comenzó con un pequeño calentamiento de articulaciones para seguir con un trabajo en parejas de radiación umbilical: esta vez aprovechando la maravillosa cualidad vibratoria de los huesos (sí, los huesos producen un resonancia increíble cuando generas una vibración en su superficie) Esta vez exploramos las conexiones extremidades/centro a través de producir un sonido sobre una de las extremidades de la pareja y observando hasta dónde podía viajar esa vibración al interior de su cuerpo. Descubrimos muchas cosas interesantes: en qué zonas hay tensión o desconexión  de manera que la vibración no puede viajar; cómo el sonido encuentra las vías más accesibles en el cuerpo para fluir y cómo cuando un extremidad está libre de tensión, el sonido puede llegar a lugres muy lejanos.

Después pasamos a un trabajo de toque para explorar la médula. Ya que la médula está un lugar profundo, inaccesible al contacto directo, hace falta un trabajo de concentración e intención para llegar ahí, y algo que facilita este trayecto es comenzar por la capa más superficial (la piel) e ir viajando con el toque y la intención hacia la profundidad. Al contactar con la médula, generalmente podemos encontrarnos con 2 experiencias casi opuestas: o bien sentimos un flujo poderoso, como un río salvaje al interior de los huesos, o nos encontramos entrando a un lugar profundo, denso, y caemos en el sueño o el letargo... este fue el caso de la mayoría de las participantes. Además, varias refirieron sentir un dolor físico agudo, profundos sentimientos de tristeza, imagenes, miedo, pesadez...

Después de la experiencia de toque, pasamos a la integración en movimiento para tratar movilizar la sensación pesada y estancada de la médula buscando más flujo y vitalidad, pero les resultó difícil salir de ese estado.  A partir de esta experiencia, me surgen muchas inquietudes y mucho material para seguir explorando.

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