Comenzamos esta sesión con un calentamiento inspirado en algunas secuencias de Bartenieff Fundamentals (esas famosas estrellitas que van a posición fetal, luego a sentarse y de regreso al piso con todas sus posibles combinaciones que todos hemos hecho alguna vez en una clase de danza) para reforzar el tema de la radiación umbilical y el apoyo de las fascias en el flujo de movimiento del centro hacia las extremidades y visceversa.
Después, comenzamos a explorar la segunda capa del hueso, el hueso compacto. Para esto, hicimos un masaje de huesos grupal, donde una voluntaria pasaba al centro y las demás tocábamos con detalle su estructura ósea, llevando consciencia a toda la superficie de sus huesos (Dicho sea de paso, es una experiencia súper gozosa)
Ya que el hueso compacto es la parte que provee de fuerza, dureza y estructura al hueso, quise dedicar el resto de la sesión a la exploración en pareja de estas cualidades óseas, través del ejercicios de danza de improvisación de contacto que implicaban trabajo con peso y búsqueda de posiciones sólidas en el cuerpo con diferentes superficies de soporte, para despertar la "presencia" del hueso compacto. Algo que me parece muy importante señalar y que creo nos pasa mucho a los bailarines, es que cuando perdemos la consciencia de nuestros huesos, los músculos empiezan a tratar de tomar su lugar, buscando proveer al cuerpo de estabilidad y la fuerza, causándonos tensiones crónicas. Cuando el hueso se hace presente y recobra su función, nuestros músculos se pueden relajar y trabajar mucho más eficientemente.
Al final de la sesión, las participantes dijeron sentirse fuertes, sólidas, presentes...
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